Praga
Praga ha jugado un papel impotante en la historia checa, así como en grandes acontecimientos a nivel europeo desde su origen. Ya desde el siglo IX, Praga se convierte en el centro del país, corte de sus príncipes y reyes, y a partir de 1918 en la sede de los presidentes de la República. Su original centro histórico alberga diferentes ejemplos de todos los estilos arquitectónicos – hay rotondas y basílicas románicas, iglesias góticas, palacios renacentistas además de un gran conjunto de edificios barrocos, neoclásicos y hasta los en el estilo de Modernismo. El centro histórico de la capital está formado por cuatro barrios de la Edad Media: la Ciudad Vieja, la Ciudad Nueva, la Ciudad Pequeña y el Barrio del Castillo , constituyen la zona municipal más grande protegida en toda Chequia y en la que se encuentra el mayor número de monumentos nacionales culturales. Está inscrita a título justo en la lista del Patrimonio cultural mundial de la UNESCO.
Praga fue nombrada capital del reino, título que se grabaría en la base del edificio del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja en 1526. Ha sido denominada como la ciudad de piedra, oro, mágica y la de Cien Torres (Praga cuenta actualmente con hasta 500 torres). Praga, al igual que todo el país, se denomina también el corazón de Europa.












